El pintor Antonio Caula y la inspiración del Picasso coruñes

En 1891, en la IEA se publica una vista de la ciudad coruñesa y su fondeadero, hecha con gran acierto desde el alto de Santa Margarita-Barrio Alto de Santa Lucía. La estampa, grabada, está tomada de un dibujo del pintor y acuarelista español Antonio Caula que es un comodín para la revista madrileña ya que acude a ella cuando publica alguna crónica dedicada a la ciudad gallega. Pablo, como avisado veedor de la revista se detiene en este dibujo y lo replica, plagia o toma como modelo en sus “Papeles de Coruña”, hoy en el Museo Picasso de Barcelona.

El dibujo está dentro de la línea artística del paisaje urbano; lo que es mucho decir porque en aquel tiempo la linda ciudad coruñesa estaba a caballo entre lo semi-rural y lo semi-urbano. Es más, serán muy pocas las veces en que Pablo siga esta línea pues es un pintor “claustrofilio” porque muchos de sus cuadros son de interiores; incluso algunos se podrían encuadrar dentro del género de las academias.

Esta es una faceta que llama la atención, muy a pesar y en contra de lo que parece cuando se visualiza el Monte de Santa Margarita, la playa de Riazor, la Torre de Hércules que pinta en A Coruña y otros paisajes o villas de recreo como Niza cuando es un hombre ya maduro. En lo que concierne a este artículo, es muy importante advertir que Pablito se formó como un reporter gráfico, cuyo número estaba creciendo debido a la moda y a las necesidades de las revistas y periódicos impresos, por lo cual sus dibujos exteriores son escenas, escenificaciones, y por consecuencia una manera de ver lo “exterior”, el paisaje urbano o rural, como un “interior”.

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